La reciente reforma de las leyes de discapacidad y dependencia supone un avance significativo en el reconocimiento de derechos, la inclusión social y la promoción de la autonomía personal de las personas con discapacidad. La institución destaca que la actualización normativa incorpora medidas destinadas a reducir la burocracia, mejorar la accesibilidad y garantizar una atención más centrada en la persona.
Como entidad que acompaña a personas con discapacidad y sus familias desde hace décadas, San Juan de Dios considera que la reforma responde a reivindicaciones históricas del sector y consolida un modelo basado en los derechos, la participación y la igualdad de oportunidades.
Un modelo alineado con la inclusión y la vida independiente
La nueva normativa recoge principios que forman parte desde hace años del modelo de atención desarrollado por San Juan de Dios, como la promoción de la autonomía personal, la personalización de los apoyos, la accesibilidad universal y el impulso a proyectos de vida independientes.
Actualmente, San Juan de Dios Valladolid acompaña a cerca de 400 personas con discapacidad a través de diferentes recursos y servicios especializados. A nivel nacional, la institución atiende a alrededor de 2.500 personas mediante programas orientados a favorecer la inclusión social, la formación, el empleo, la participación comunitaria y el apoyo a las familias.



Para Miguel Ángel Sánchez, padre de una persona apoyada por la entidad, la reforma representa una oportunidad para seguir avanzando en igualdad: “Las familias queremos que nuestros hijos e hijas puedan desarrollar su proyecto de vida con las mismas oportunidades que cualquier otra persona. Esta reforma supone un paso adelante porque reconoce derechos, promueve la autonomía y facilita el acceso a los apoyos que necesitan para participar plenamente en la sociedad”.
Más accesibilidad y menos barreras
Entre las medidas más destacadas de la reforma figura el reconocimiento de la accesibilidad universal como un derecho exigible, así como la creación de mecanismos para facilitar la eliminación de barreras arquitectónicas, sensoriales y cognitivas. También contempla el reconocimiento de la atención temprana como un derecho subjetivo y una mayor coordinación entre los sistemas de dependencia y discapacidad.
La entidad considera que estos avances son fundamentales para construir una sociedad más inclusiva, en la que todas las personas puedan desarrollar su proyecto de vida en igualdad de condiciones y participar plenamente en la comunidad.
El reto: convertir la ley en mejoras reales
Desde San Juan de Dios se subraya que el éxito de la reforma dependerá ahora de su desarrollo normativo y de su aplicación efectiva. La institución considera esencial reforzar la colaboración entre las administraciones públicas y las entidades sociales para garantizar que los nuevos derechos se traduzcan en apoyos reales para las personas y sus familias.
En palabras del director gerente de San Juan de Dios, José Vicente Farpón, “el verdadero valor de esta reforma es que refuerza un modelo centrado en la persona. Para seguir avanzando será fundamental impulsar la colaboración público-social y dotar de estabilidad a las organizaciones que prestamos los apoyos”.
Farpón destaca además que este nuevo marco legislativo abre una oportunidad para fortalecer el trabajo conjunto con las entidades sociales y generar un impacto cada vez más transformador en la vida de las personas con discapacidad y sus familias.
Agilizar el acceso a derechos y prestaciones
La reforma incorpora también medidas orientadas a simplificar los procedimientos administrativos, facilitando el reconocimiento de la discapacidad y agilizando el acceso a prestaciones, recursos y apoyos. Asimismo, refuerza la protección frente a la discriminación y garantiza apoyos adecuados en diferentes ámbitos de la vida social.
Para San Juan de Dios, la reducción de trabas burocráticas constituye un avance especialmente relevante, ya que permitirá a muchas personas acceder de manera más rápida y sencilla a los recursos que necesitan para desarrollar sus proyectos de vida con autonomía y participación plena.
