Respiro Familiar: un paréntesis para retomar fuerzas

El programa permitirá que 54 personas con discapacidad intelectual disfruten de una semana de ocio y convivencia, mientras 50 familias disponen de un tiempo de descanso, conciliación y recuperación emocional.

Detrás de cada persona con discapacidad intelectual existe una familia que acompaña, apoya y cuida los 365 días del año. Madres, padres, hermanas y otros familiares que, en muchas ocasiones, asumen durante décadas responsabilidades de atención que condicionan su vida personal, laboral y social.

«Cuando cuidas todos los días del año, disponer de unos días para descansar no es un lujo, es una necesidad. El Respiro Familiar nos permite recargar energías con la tranquilidad de saber que nuestro familiar está disfrutando y bien acompañado. Durante esos días podemos hacer cosas tan sencillas como dormir mejor, quedar con amigos o simplemente no estar pendientes de horarios y apoyos las 24 horas. Puede parecer algo pequeño, pero para las familias supone una gran diferencia en nuestro bienestar», explica Rosa, familiar de una de las personas participantes.

Un programa con más de 20 años de apoyo a las familias

El programa nace con una idea sencilla, pero imprescindible: ofrecer a las familias un tiempo para sí mismas. Durante esos días pueden realizar gestiones personales, atender obligaciones laborales, retomar actividades que habían pospuesto o, simplemente, descansar.

Porque cuidar también significa poder descansar. Esa es la filosofía que inspira esta iniciativa, concebida como un auténtico paréntesis para prevenir el agotamiento de las personas cuidadoras y favorecer su bienestar físico y emocional.

El valor del ocio para las personas con discapacidad intelectual

Mientras las familias disfrutan de ese tiempo de respiro, las personas participantes viven una experiencia de ocio, convivencia y tiempo libre que fomenta las relaciones sociales, la autonomía personal, la participación comunitaria y el bienestar emocional.

Desde San Juan de Dios Valladolid recuerdan que las vacaciones, el ocio y la participación social no son un privilegio, sino un derecho. Por ello, el programa facilita que las personas con discapacidad intelectual accedan en igualdad de condiciones a experiencias recreativas, culturales y comunitarias que enriquecen su calidad de vida y amplían sus oportunidades de participación.

Una apuesta por el bienestar de toda la familia

El Respiro Familiar fortalece a las familias, mejora la calidad de vida de las personas cuidadoras y favorece que las personas con discapacidad intelectual continúen desarrollando su proyecto de vida en su entorno habitual.

Porque detrás de cada persona que recibe cuidados hay alguien que dedica tiempo, esfuerzo y afecto a acompañarla cada día. Y porque, para seguir cuidando, a veces lo más importante es disponer de un pequeño paréntesis para retomar fuerzas.

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